Esta vez ha sido un óleo de Aurora Gassó el que ha inspirado un poema, todavía inédito, que pertenece al próximo libro La velocidad de las piedras. El óleo pertenece a la colección particular Domènech-Ballester.

Hay un abrigo colgado de un perchero, una percha colgada del

viento, un armario que no existe, un fondo que se duele de ocres,

de sol oxidado, de amarillos ganados al atardecer.

El abrigo huele a velocidad del tiempo, a vértigo. Qué cuerpo

albergaba, qué dolor mitigaba, dónde está la mujer que lo vestía

son preguntas innecesarias (ahora) que penetra en nosotros el

aroma de una victoria, que sabemos a esa mujer muy lejos,

que la sabemos celebrando la vida.

Jorge Brotons

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