No escribo, últimamente. El poema es la radicalidad de la lectura, y a ello consagro lo que me queda de los días de trabajo. Estoy teniendo suerte, empalmo buenas lecturas, algunos descubrimientos, algunas relecturas. Me ahorro los títulos. Salgo a libro por semana. La estadística, a menudo la estadística.

Lecturas que acompaño con música: a la sazón nuevos descubrimientos. Se añade a lo previsible de fuera, lo próximo. De entre toda ella sobresale La Brigada. Me da la gana nombrarlos: porque son excelsos, porque son de mi ciudad. porque alguno saludo.

Su música reverbera en mí. Sé que han paseado por las mismas calles que yo, con ese mismo aliento, con esa misma sensación de verse atrapado y libre a la vez que evoca Vilanova. Ellos son las treinta necesarias palabras de las que hablaba Antonio las Vegas, ellos son el futuro, el Futur de l’art

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