Noche de San Juan, Hoy era martes (2008)

Como el poeta, yo también prefiero

escribir noches concretas y sencillas,

realidades para celebrarme en ellas.

Ya veis, sed de presencia.

Esta noche no veo el humo derramado

ni oigo el estruendo de los cohetes,

pero en algún lugar de lo escrito

presiento la lujuria de la pólvora.

Cenaremos y nos propondremos otro verano

como si de un consumo de nosotros se tratase;

apetecerá entonces ir leyendo los libros

apilados en la mesita de noche,

uno para cada fiesta que nos quede.

Posiblemente, vivir sea eso:

hacer arder el desván de las ocasiones,

volver humo lo que acontece.

De quién la intuición de escoger un libro

y no otro.

De quién ese presentimiento.

De quién esa pólvora.

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