Un día cualquiera no sabes qué hora es, te acuestas a mi lado sin saber por qué. Las calles mojadas te han visto crecer y con tu corazón estás llorando otra vez. Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer jugando con las flores en mi jardín. Demasiado tarde para comprender, chica, vete a tu casa, no podemos jugar. La luz de la mañana entra en la habitación, tus cabellos dorados parecen el sol. Luego por la noche al Penta a escuchar canciones que consiguen que te pueda amar. Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer. Demasiado tarde para comprender. Mi cabeza da vueltas persiguiéndote. Mi cabeza da vueltas…

Antonio Vega

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