Leí con estupor el reportaje de El País del 16 de enero sobre Plath y Sexton. Recojo una perla de su autor, que cita:

¿Es posible desligar la obra de un poeta de su biografía? Para muchos, ésta la reduce a una mera anécdota, por trágica que sea. Para José Luis Gallero, autor de una imprescindible Antología de poetas suicidas (Árdora) en la que Plath y Sexton comparten páginas con Mayakovski, Paul Celan y Cesare Pavese, es justo lo contrario: “Una muerte así aviva el deseo de saber los motivos que llevan a algunos poetas al abismo desde una obra de alto voltaje. Es una prueba de sinceridad”.

Goytisolo contesta a través de  “El poema no yo”:

Hay quien lee y quien canta poemas que yo hice
y quien piensa que soy un escritor notable.
Prefiero que recuerden algunos de mis versos
y que olviden mi nombre. Los poemas son mi orgullo.

Seguimos intentando vender biografía -por decirlo de alguna manera-.

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