Napule, Nápoles, son tres ciudades. La de las calles, la de las terrazas, la subterránea.

Ahora el aire y el viento me llevan a la ciudad que siete años atrás tanto había imaginado leyendo Montedidio, versión catalana, de Erri de Luca. Divagar por la ciudad, nos recomienda Pla, y eso es lo que voy a hacer: exactamente.

La ropa tendida es un símbolo de la ciudad. Atraviesa el cielo, rompe la calle, y te lleva al horizonte, que en Nápoles es siempre el mar. Cuando muera, lo que quede de mí ya sabrá qué destino emprender. En el parque Virgiliano, que la mñana del sábado visito solo, están enterrados Virgilio y Leopardi. Media entre tumbas apenas 10 metros. ¿Hay algún otro lugar físico con tanta densidad poética?

La calle es Nápoles. Parece que aquí la inventaron. La calle y la gente es Nápoles; el olor y la vida son la ciudad. La calle es mar. Todo apunta aquí al mar, amanece cualquier esquina o plaza en el mar, el color habita el mar. La mar es la vida, la calle es la vida, y ese cráter al fondo, omnipresente, que recuerda a los habitantes que el día es un bocado, un átimo que ha de vivirse a la velocidad de las piedras. Aquí la gente todavía se reconoce y se saluda por la calle, en el andén del metro, en los bares.

Entre el Vesubio y el mar, entre la tragedia y el exilio, sólo les queda a los paisanos que el culto a la pasión, al rezo y a la sangre.

Bianvenido a la ciudad cuna del artista saltimbanqui, el pulcinella. Nápoles es la ciudad con más historia de Europa, la historia misma de nosostros.

Apunte al natural. Calle de Nápoles. Lápiz y acuarela.

Traducir el verso en agua y pintura. Palabra e imagen. Versos en este caso míos, e inéditos.

Todavía veo el funicular y el viejo puerto desde la atalaya de la calle, los días en que salgo a pie de casa. El mar y su doméstica referencia. El mar y su domótico amor por las arenas, su mecánico beso, su exacto y bello abrazo a las piedras. Ahora entiendo los cuadros: las marinas y los paisajes, el padecer de los cielos de Turner, y ese intento por escribir en el agua que son los barcos.

No hay más que peces y palabras en el mar —y las navego a diario.

Jorge Brotons. La velocidad de las piedras, inédito.

Calle Muntaner, acuarela y tinta china. 30x30. Jorge Brotons, 2009.

Calle Muntaner, acuarela y tinta china. 30x30. Jorge Brotons, 2009.

En un post anterior mencionaba el trabajo que voy llevando a cabo, el que pretende traducir el verso en imagen, en agua y pintura. Versos de la plaquette de Papers de versàlia. Le toca el turno en este post al primero de los trabajos, el que corresponde a un poema de Carles Duarte.

Acuarela sobre papel y tinta china, 30x30. Jorge Brotons

Acuarela sobre papel y tinta china, 30x30. Jorge Brotons

LA CIUTAT DE LES ÀNIMES

El nom del primer mar va ser el d’Arvad,
el primer bes de la llum sobre el teu front;
als seus carrers hi havia el mapa de les teves hores.
D’Arvad, illa i refugi, vas salpar
mar endins,
duent als ulls el goig del vent
i l’impuls de les ones,
intrèpid navegant,
intèrpret savi dels camins de les estrelles,
cap a terres ignotes,
per fer de cada dia un nou trajecte.
D’Arvad partiràs sense nostàlgia
quan, exhaust,
joiós d’haver viscut,
busquis a l’horitzó
la ciutat de les ànimes.

Carles Duarte

Por una Rierada de poemes vale la pena acercarse a Borges del Camp para disfrutar de esta su segunda edición.

El amigo y escritor Òscar Palazón tuvo a bien invitarme el año pasado, y pude comprobar cómo un paisaje estupendo se mezclaba con aromas a verso. Guardo un intenso recuerdo. Un digno festival que cada año se supera, fabricado con entusiamo periférico por un grupo exultante de escritores y activistas culturales. Este año lucen cartel: Romera, Pedrals, Sílvie Rothkovic y Sílvia Bel.

Ya sabéis, tenéis cita los 10, 17 y 24 de octubre próximos.